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Cajamarca antes de las urnas

Foto del escritor: Kamila R. Pajares
Kamila R. Pajares
hace 5 días
1 min de lectura

Hay momentos en los que una ciudad parece hablar más de lo habitual.



En Cajamarca, las elecciones ya comienzan a sentirse. Los rostros de los candidatos aparecen en las calles y en las redes, mientras las conversaciones empiezan a girar alrededor de una pregunta: ¿qué vendrá después?

El 4 de octubre, los cajamarquinos acudirán a las urnas. Algunos ya tienen decidido su voto; otros todavía escuchan, comparan y esperan. También están quienes observan la campaña desde cierta distancia.

Todas esas miradas conviven en una misma ciudad.

Y quizá eso sea lo más interesante de una elección: no solamente muestra a quienes quieren gobernar, sino también aquello que una ciudad espera de quienes la representan.

Entre promesas, opiniones y discursos, Cajamarca también se mira a sí misma. ¿Qué necesita? ¿Qué espera? ¿Qué futuro imagina?

Las campañas pasarán.

Los carteles serán retirados. Las entrevistas dejarán de ocupar titulares. Los debates terminarán. Las redes sociales encontrarán nuevos temas de conversación.

Pero Cajamarca seguirá allí.

Seguirán sus calles, sus barrios, sus plazas y sus paisajes. Seguirán quienes cada día estudian, trabajan, emprenden y construyen su vida en ella.

Por eso, quizá una elección sea también una oportunidad para que una ciudad se mire a sí misma.

Porque las urnas guardarán los votos durante un día. Cajamarca, en cambio, tendrá que vivir con las decisiones que allí se tomen durante mucho más tiempo.

Y cuando termine el ruido de las campañas y la ciudad vuelva a sus conversaciones habituales, quedará la pregunta que realmente importa: ¿qué Cajamarca habrá decidido ser?





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